Título: Forever.
Fandom: Johnnys.
Pairing: IkuTego [Ikuta Toma x Tegoshi Yuya], Ryokura [Okura Tadayoshi x Nishikido Ryo], RyoTego [Tegoshi Yuya x Nishikido Ryo] (pero nadie dice que no puedan haber más ;3)
Formato: Multi-chaptered.
Género: Drama humano (?), romance.
Rating: PG-13
Capítulos: 03 / ¿?
Sinopsis: Después de casi haber tenido un encuentro con Ryo, Yuya le comenta su inquietud a Toma, quien le aconseja que le prepare una cena, la cal termina preparando el mismo Ryo tras una conversación con Toma.
( 01. Introducción )
Capítulo 03: Pareja
- Quiere que lo bese.
- ¿Eh?
- Tegoshi – Respondió Ryo. Toma lo miró y en ese instante
comprendió por qué lo había citado en una cafetería atestada de gente; si lo
hacía en un lugar con menos gente, iba a matarlo.
- Bueno, es normal, ¿no? – Dijo Takahisa -. Después de
todo, él cree que eres su pareja.
- Pero… No puedo… Es decir – El muchacho de Osaka suspiró
-. Si fuera otra situación, lo haría. Pero, ahora…
- Vas a tener que juntar fuerza de algún lado – Reiteró
el menor de los presentes, siendo la víctima, ahora él, de la mirada asesina de
Toma -. Y tú no me mires así, es por el bien de Tegoshi.
- Me sorprende lo mucho que lo quieres; obligándolo a
besar a una persona que realmente no ama.
- Ahora lo que importa es lo que Tegoshi crea, Ikuta. ¿O
qué? ¿Vas a ir y decirle que tú eres su pareja? ¿Qué hasta hace dos semanas no
amaba a otra persona más que a ti? ¿Serías capaz de hacer todo eso si no sabes
el efecto que tendrí…?
- Bueno, ya. Ya es suficiente. Entendí.
El muchacho se quedó de brazos cruzados, fingiendo estar
mirando la pared cuando en realidad, no estaba mirando absolutamente nada.
- ¿Cómo lo está tomando Okura-san?
- Hoy voy a ir a verlo – Dijo Ryo, haciendo círculos
imaginarios sobre el plato donde descansaba su pocillo de café -. Le dije que
hoy fuera a mi departamento.
- ¿Vas a dejar solo a Yuya?
- ¿Qué tiene de malo?
- ¿Y si le pasa algo? ¿Y si…?
- Ikuta… Cálmate – Le pidió Takahisa -. Si estás así por
unas simples palabras de Ryo, ¿cómo vas a estar cuando lo tengas en frente?
- Yo… No lo sé – Suspiró el mayor -. Si tengo que ser
sincero… No lo sé. Por un lado, estoy contando las horas, los minutos para
poder estar a su lado, pero, por el otro… Si sé que no voy a poder abrazarlo,
tratarlo como lo venía tratando hasta hace dos semanas, yo… No sé si podré
aguantarlo.
- Es por eso que te pido que te calmes. Hoy tienen
filmación, ¿no?
- Sí…
- Suerte – Le dijo Ryo, con una media sonrisa.
Su auto se aparcó en el lugar marcado para él. Estaba
nervioso, se dio cuenta de eso cuando detuvo su andar y giró en su lugar,
pensando en cómo reaccionaría cuando estuviera frente a él. Respiró lentamente,
dejando que el aire entrar y saliera de ese modo de sus pulmones, para poder
así calmarse un poco. Al hacerlo, siguió sus pasos hasta el personal de
filmación. Todo ese mes, las locaciones serían al aire libre, ya que no tenían
demasiada confianza en el clima. El lugar en sí, no estaba muy lejos de la
ciudad, así que, bien podía irse con el personal o ir en su propio auto.
- Buenos días – Saludó Toma, en general, recibiendo
reverencias y sus mismas palabras como respuesta.
- Buenos días, Ikuta-san.
Aquella voz, hizo que su nerviosismo volviera y que todos
sus esquemas se rompieran. Lentamente, se giró a ver a la persona que lo
saludó. Estaba como siempre lo había visto, desde la primera vez que lo hizo:
perfectamente hermoso.
- Buenos días…, Tegoshi-kun.
El aludido le sonrió y prácticamente corrió a saludar al
director.
Debía calmarse.
Se dio cuenta de eso al ver las marcas que había dejado
sus uñas en su propia palma, conteniendo de alguna forma, de ese modo, las
ganas de correr a abrazarlo y besarlo.
- ¡Ikuta-san! – Lo llamó Yuya a los gritos, alertándolo.
Al mirarlo, vio que lo estaba llamando también con una seña de manos. Con toda
la calma posible, Toma se acercó a él -. Le estaba diciendo al director que en
esta escena podemos agregar un beso entre los protagonistas – El aludido se lo
quedó mirando con los ojos abiertos como platos -. De todos modos, se pueden
mover las cámaras para que parezca un beso, ¿no?
- Por supuesto, pero… ¿Tú qué dices, Ikuta-kun? –
Preguntó el hombre, quien al igual que el resto del personal, estaba al tanto
de la situación que estaba viviendo el morocho.
- Me parece bien – Respondió Toma, finalmente, con una
media sonrisa forzada.
- Genial – Dijo Yuya con una sonrisa -. Voy a prepararme.
El muchacho se acercó a la vestuarista, jalándola del
brazo mientras hablaban quién sabe de qué cosas, bajo la mirada de Toma.
- Ikuta-kun – Llamó su atención el director -. ¿Estás
seguro?
- Si eso es lo que Yuya quiere… ¿Cuándo se filmará esa
escena?
- Aproximadamente… Dentro de un mes.
- Un mes, ¿eh? – Reiteró el morocho, recordando lo que se
festejaría desde esa fecha a un mes
hacia adelante.
Estuvo con él todo el día, pero no habían conversado de
ningún tema personal. Él lo había querido así, sobre todo porque no quería
preocupar demás a sus compañeros de banda. Miró la puerta frente suyo. Estaba
indeciso, no sabía si quería entrar, estar con él, estar con él o simplemente desaparecer hasta que todo eso se
terminara. Sabía que no podía hacer lo segundo y que sus sentimientos por él lo
obligaban a hacer lo primero, sino, no estaría allí parado, como primera
medida. Puso la llave en la cerradura, la giró y entró.
Un embriagante aroma a curry llenó sus pulmones. Ganó un
punto por eso. Sólo uno.
Cerró la puerta detrás suyo al mismo tiempo que el dueño
del lugar salía al living-comedor con dos platos con arroz con curry en cada
una de sus manos.
- Ah – Lo recibió, con una amplia sonrisa -. Bienvenido.
- Cocinaste…
- Sí, ¿es raro?
- Para nada – Suspiró Tadayoshi, sentándose en uno de los
sillones de tres cuerpos y acercándose el plato que estaba al lado del de Ryo,
bajo su mirada. Él se sentó frente suyo, mientras Tadayoshi agarraba un pedazo de zanahoria y la
devoraba sin previo aviso -. ¿Y bien? ¿Para qué querías que viniera? ¿Ya lo
besaste? ¿Ya te acostaste con él?
- ¿Podemos hablar de nosotros?
- ¿No te das cuenta que ya no hay un nosotros, Ryo?
- Para mí, sí lo hay – Respondió el aludido, mirándolo a
los ojos, después de dejar los palillos al costado del plato.
- ¡Por favor…! – Dijo Tadayoshi, revoleando los ojos -. Y
ahora, ¿qué? ¿Qué sigue?
- Tadayoshi – Ryo siguió mirándolo a los ojos -. No me
dejes ahora.
Lleno de rabia y al mismo tiempo, de impotencia por no
poder hacer absolutamente nada, el muchacho se abalanzó sobre él, agarrando su
remera con ambas manos mientras su cuerpo permanecía entre sus piernas.
- ¿Qué demonios quieres que haga? – Le susurró, mirándolo
fijamente -. ¿Qué me siente y espere a que todo esto termine? ¿Qué vea cómo vas
tras él aunque sea un juego? Ryo-chan… ¿Qué quieres que haga cuando me esté
dando cuenta de que te pierdo?
Un suave beso sobre sus labios fue lo que acalló hasta
los pensamientos del menor. Cerró sus ojos y sus manos lentamente soltaron la
remera de Ryo para acariciar su cuello con ternura. Sabía que sucedería eso,
que él astutamente terminaría por hacerle perder la razón como siempre lo había
hecho, desde la primera vez que se dio cuenta que ya no sería capaz de vivir
sin él.
- No vas a perderme – Le susurró sobre su oído, rodeando
su cintura en un cálido abrazo -. No vas a perderme…
La cena pasó a un segundo plano. Lo que ambos necesitaban
en ese momento era amarse, sentir que realmente, nada los estaba separando.
Ryo estaba fumando sentado en la cama, con la cabeza de
Tadayoshi sobre sus piernas, acariciando sus cabellos. Sintió que su celular
vibró, al lado de su cuerpo. Al girarlo apenas para leer el mensaje de texto
que le había llegado, este fue leído también por Tadayoshi. Suspiró y apagó el
cigarrillo.
- ¿Es él?
- ¿Tegoshi? – Le preguntó, ocasionando que su pareja lo
mirara de reojo, sin moverse de su posición -. Sí. Eso que le dije que llegaría
tarde.
- Es normal que te envíe mensajes, ¿no? Después de todo…
- Si vas a empezar de nuevo…
- No terminé la oración – Sonrió el menor.
- Por eso lo digo. Te conozco – Dijo, acostándose
rápidamente a su lado y besando sus labios, quedándose un tiempo prudencial
sobre ellos -. Te amo.
- Ya vete – Dijo Tadayoshi, girándose y cubriendo su
cuerpo con las sábanas.
- ¿Vas a quedarte aquí? – Le preguntó Ryo, sonriendo,
mientras se vestía.
- Claro. Por algo tengo las llaves. La mitad de este
departamento es mío.
- Eso quisieras – Alegó el mayor -. Entonces… ¿Nos vemos
mañana?
- Nos vemos mañana.
- Que descanses – Susurró, acariciando sus cabellos antes
de bajar las escaleras, cruzar el living e irse. Cuando se dio cuenta que
estaba solo, Tadayoshi se giró y miró el techo. De nuevo, estando solo, miles
de pensamientos llenaban su mente, pensamientos que deseaba no tener.
Al llegar al departamento de Yuya, encontró al muchacho
durmiendo en el sofá. Sonrió al verlo moverse en forma incómoda, despertando
así a Skull quien, sin reparar en su presencia, saltó de al lado de su dueño y
fue a dormir a su cama. Ryo entró al cuarto y agarró una manta para cubrir el
cuerpo de Yuya. Acarició sus cabellos y fue directamente a bañarse. Terminó y
volvió al living. Yuya seguía dormido. Se sentó en uno de los dos sillones de
dos cuerpos que estaban a ambos flancos del sillón donde estaba el dueño del
lugar. Se preguntaba si estaba bien engañarlo, si era correcto lastimar a los
demás en el proceso y, por sobre todo, por qué se había olvidado de Toma o, es
decir, por qué lo había cambiado por él. En medio de esas preguntas a las
cuales no pudo hallarles respuesta, se quedó profundamente dormido.
No supo cuánto tiempo había estado allí. Se levantó de un
salto al sentir el calor de una manta alrededor de su cuerpo. Al darse vuelta,
vio a Ryo durmiendo en el sillón. Sonrió, percatándose de que había sido él
quien lo había abrigado. Se levantó, intentando hacer el menor ruido posible y
se acercó a él. Acarició una de sus mejillas con el dorso de la mano. El
morocho, al sentir un cosquilleo, giró su cabeza hacia su lado, haciéndolo
sonreír. Se acercó más a él y besó sus labios con ternura. Al notar que Ryo no
se había dado cuenta del mismo, intentando no despertarlo, apoyó sus piernas
alrededor de su cuerpo, acarició su nuca, buscando sus labios, inhalando el
aroma que se desprendía de su piel, buscando recordar su textura, con los ojos
cerrados. Sintió las manos del mayor sosteniendo su cintura con fuerza, siendo él
quien buscó sus labios casi con desesperación, correspondiendo Yuya por
completo, volviéndose un apasionado beso conforme los segundos pasaban. Semi
dormido, Ryo sintió su sangre deseando algo más de su parte, al igual que Yuya.
- Ahh… Ryo-chan – Gimió el menor sobre su oído, besando
todo su cuello hasta llegar nuevamente a sus labios, en el preciso instante en
que el mayor despertó por completo, jalando a Yuya de los cabellos para
alejarse de él -. ¿Qué sucede? – Preguntó el muchacho, agitado.
- Lo siento – Musitó Ryo, agarrándolo de la cintura para
hacerlo a un lado. Sin darle explicación alguna, el morocho se levantó y se
encerró en el baño. Su cuerpo se deslizó sobre la puerta, agarrándose la
cabeza, dándose cuenta de que, inconscientemente, su cuerpo había reaccionado a
Yuya.
- ¿Estás bien? – Le preguntó el muchacho al otro lado de
la puerta.
- Ah… Sí.
- Voy a dormir. Mañana tengo muchas cosas que hacer.
- De acuerdo. Que descanses.
Salió del baño no mucho tiempo más tarde. Aunque no
estuviera dormido, al menos ya había pasado la situación de tener que verlo
desvestido, o de verlo Yuya a él desvestido y volver a intentar hacerle algo. Se
acostó a su lado, pero duró escasos segundos dándole la espalda. Lentamente se
giró y lo abrazó, atrayendo su cuerpo lo más que pudo a él. Le pareció escuchar
una risita, pero prefirió no hablar. No sabía si había sido culpa del día
atareado que había tenido o si había sido por estar con Tadayoshi pero, cuando
menos se dio cuenta, se quedó profundamente dormido.
De nuevo, no había sido su despertador lo que lo
despertó, pero al hacerlo, vio el pacífico y dormido rostro de Yuya a su
lado. Acomodó sus cabellos, con miedo a
despertarlo y fue del mismo modo que salió de la cama, del cuarto y del
departamento mismo.
Camino a la empresa, se debatía internamente qué decir.
Si hablar con Tadayoshi, con Takahisa o con Toma, respecto de lo sucedido la
noche anterior; siendo la segunda la opción elegida.
- Ahora, ¿qué? – Preguntó el muchacho, sentado en la
cafetería vacía de la empresa, quitándose sus auriculares, al ver a Ryo
sentándose frente suyo.
- Anoche… Tegoshi quiso – Por más señas que usara,
Takahisa no terminaba de comprender el mensaje de su ex compañero.
- No entiendo…
- Quiso… hacerlo…
- Ahh… ¿Y qué hiciste?
- Me negué, por supuesto.
Su oyente suspiró sonoramente.
- Es normal, ¿no? En una pareja.
- Lo sé, pero… En ningún momento me puse a pensar en…
- ¿Qué? – Le preguntó Takahisa, mirándolo. Mas el
morocho, se agarró la cabeza con ambas manos.
- Tadayoshi me lo dijo todo este tiempo… Por eso estaba
tan preocupado…
- Pensé que habían hecho las paces.
- Algo así. Sigue molesto, por supuesto. Pero él no hacía
más que repetírmelo. Todo este tiempo, su preocupación fue justamente esa. Ahhh… ¿Qué voy a hacer?
- De momento, a Ikuta no le cuentes absolutamente nada.
- Es que yo no le voy a contar nada, pero ve a decirle a
tu amigo que no lo haga.
- Ah… Tegoshi – Takahisa cerró los ojos con fuerza,
frunciendo sus labios.
- Tegoshi será el que cave mi tumba – Indicó Ryo,
intentando darle un poco de gracia al problema que se les avecinaba.
La música que salía de sus auriculares entraba
directamente a su cerebro. Manteniendo sus ojos cerrados, era el ambiente
perfecto. Lo único que escuchaba era el sonido de la música. Sintió algo frío
sobre su nuca, por lo que, a duras penas, abrió los ojos y miró al muchacho que
le ofrecía una bebida fría a través de sus gruesos anteojos de sol.
- Ikuta-san – Musitó, quitándose los auriculares y
girándose apenas sobre la silla para agarrar la lata que le estaba extendiendo
-. Gracias…
- ¿Te sucede algo? – Le preguntó Toma, arrodillándose a
su lado -. Te noto extraño – Agregó, mirándolo de reojo.
- Ah… Es que – Hizo una pausa y suspiró -. ¿Puedo
contarte algo?
- Claro – Respondió Toma -. Puedes contar conmigo para lo
que necesites.
- Necesito… un consejo – El morocho asintió con la
cabeza. El menor, con toda la calma y al mismo tiempo, con todo el nerviosismo
del mundo, llevó una de sus piernas sobre la silla, cruzándola debajo de su
cuerpo -. Siento que – Miró a Toma, quien sin imaginarse lo que le pediría el
muchacho, seguía bebiendo su refresco sin problema alguno -… Ryo-chan no me desea
- Toma se ahogó con lo que estaba bebiendo, por lo que Yuya golpeó su espalda -.
¡Ikuta-san! ¿Estás bien?
- Sí – Tosió -. Sí, es que… Me tomó por sorpresa… tu
pregunta… ¿Puedes decirme… qué sucedió? Es decir… ¿Qué te llevó a pensar eso? –
Preguntó, mirándolo de reojo. El menor suspiró, antes de empezar a relatarle su
tragedia.
- Desde que regresé del hospital… No es para nada
cariñoso conmigo. Es decir… Noto que se preocupa por mí, que me quiere, pero…
No me besa, ni me abraza. Para nada. Es como si evitara hacerlo.
- Mhh… Ya veo… Quizás tenga mucho trabajo…
- Pero… Si tú
tuvieras pareja, ¿al menos no lo besarías? Si es que no lo viste en todo el
día.
Toma se lo quedó mirando, antes de responder.
- La verdad que sí
- Respondió, desviando su mirada, bebiendo otro sorbo de su refresco.
- Ayer – Prosiguió el rubio, por lo que su oyente lo miró
-… Estuvimos a punto de hacer el amor – Toma abrió los ojos como platos, pero
no pudo ser capaz de omitir sonido alguno -. Por un momento, por más que
estuviera sintiendo su cuerpo, su calor, sentí que… No estaba ahí. No sé cómo
explicarlo.
- ¿Por qué no le haces una cena romántica? – Yuya lo miró
-. Quizás sólo sea estrés y el haberse preocupado por ti a causa del accidente.
- Mhh… Sí… Supongo que eso haré. Si fueras tú…, ¿qué te
gustaría? – Toma lo miró con los ojos abiertos -. Ah… Es sólo que… Me
preguntaba…
- Con que la persona que amo esté al lado mío… es más que
suficiente.
Yuya se quedó mirando a Toma, de alguna forma, sintió que
sus palabras le habían llegado.
- Ojalá Ryo-chan se conforme sólo con eso – Anheló.
Todo estaba listo. Chequeó la hora en su reloj. Estaba
seguro que no tardaría mucho en llegar. Sacó el encendedor de su bolsillo y
prendió los candelabros en medio de la mesa ratona. Se sentó en el sillón y esperó, mirando una
de las llamas de las velas, sin pensar en nada. Suspiró, y recordó la
conversación que había mantenido esa misma tarde con Toma.
- Faltan cinco minutos para que empiece una sesión de
fotografías, sé lo más breve posible – Le dijo Ryo, siendo observado fijamente
por Tadayoshi, sentado este justo frente a él, mientras jugaba con el señalador
del libro que estaba leyendo.
- “Cena.”
- ¿Cena? – Preguntó el muchacho, con una sonrisa -. ¿Me
estás invitando a cenar, Toma?
- “No, idiota. Sé
de los problemas que estás teniendo. Prepara una cena esta noche.”
- ¿Qué? ¿Quién…?
- “Yuya. Yuya me lo
contó.”
- Ah – Dijo Ryo, dedicándole una mirada fugaz a Tadayoshi -. ¿Y?
- “Has una cena, y
actúa como su pareja.”
- ¿Qué? – Preguntó el muchacho, riendo en forma nerviosa
por la forma en la que estaba siendo observado por Tadayoshi.
- “Si hace falta,
bésalo. Estás autorizado.”
El sonido de la puerta del departamento abriéndose lo
volvió a tierra. Sonrió al recordar la última frase que le dio su amigo antes
de cortar la llamada.
- Ah – Alcanzó a decir Yuya al ver el ambiente que había
creado su pareja. Al oírlo, Ryo se
levantó.
- Bienvenido – Le dijo, con una sonrisa.
- ¿Hoy hablaste con Ikuta-san?
- ¿Con Toma? – Preguntó, acercándose a él y agarrando las
bolsas que estaba cargando el rubio en ese momento -. No, ¿por qué?
- No… Por nada – Respondió Yuya, dejando que Ryo llevara
a la cocina las cosas que había comprado para la cena que él había terminado preparando
-. ¿Puedo sentarme?
- Claro. ¿Trabajaste mucho hoy? – Respondió el aludido
desde la cocina mientras Yuya dirigía sus pasos al sillón de tres cuerpos donde
prácticamente se desplomó.
- Lo normal – Sigilosamente, se inclinó hacia la mesa
ratona donde habían varios platillos esperando ser destapados y obviamente,
devorados.
- Deja de espiar – Dijo Ryo desde la cocina, generando la
sorpresa en el rubio.
- ¿Cómo lo supiste?
- Te conozco – Respondió el muchacho de Osaka, volviendo
de la cocina con dos platos, ocasionando la sonrisa en el rubio por la
respuesta dada.
Ryo se encargó de servir la cena. Hablaron del pasado, de
los momentos más divertidos de ellos, de sus planes con sus respectivas bandas.
- ¿Por qué hiciste esto? – Preguntó Yuya, apoyando su
cabeza sobre el hombro del morocho, una vez terminaron de cenar.
- ¿Cómo que por qué? – Dijo Ryo, levantando su brazo para
acariciar sus cabellos.
- Ayer estabas distante y…
- Ayer… Fue ayer. Debes entenderme tú también. De un día
a otro pasar de…
- ¿De? – Preguntó el rubio, girando la cabeza para
mirarlo al haber hecho una pausa.
- De… verte todos los días a… que estés hospitalizado. De
alguna forma, tengo miedo a tocarte. No quiero… lastimarte – Mintió,
lentamente.
Yuya se incorporó, sentándose sobre sus propias piernas y
acarició una de las mejillas del morocho con el dorso de su mano.
- Tonto.
- Lo siento… por pensar así. Por estar diciendo estas
tonterías.
- No son tonterías. Es lo que sientes, y me gusta que
seas sincero. Aunque, la verdad… No logro recordar cómo eras conmigo antes del
accidente – Dijo, con pose pensativa -. ¿Crees que sea algún tipo de secuela? –
Bromeó.
- Quién sabe – Respondió el morocho, atrayéndolo a su
hombro, donde Yuya se quedó un rato, mientras Ryo acariciaba sus cabellos, con
los ojos cerrados -. ¿Tegoshi?
- ¿Mh? – Dijo, incorporándose apenas para mirarlo. Su
oyente lo miró. Levantó una de sus manos para acariciar su rostro. Estaba
nervioso, pero esperaba que Yuya no lo notara. Suspiró. Se acomodó en su lugar
y volvió a mirarlo a los ojos. Agarró su rostro con ambas manos y lo besó. Dejó
sus labios pegados contra los suyos casi treinta segundos. Se separó de ellos,
inhalando aire en el proceso y volvió a acapararlos, separando los labios de
Yuya con los suyos propios, siendo el menor quien hurgó en su cavidad con su
lengua, buscando la de Ryo. Al sentir el contacto de Yuya, el mayor se separó
para recuperar un poco de aire, abrazándolo para evitar una serie de preguntas
un poco incómodas para responder -. Te amo – Musitó, abrazando al muchacho de
Osaka por la cintura. El aludido, sin ser capaz de responderle, lo abrazó con
más fuerza todavía.
- ¿Tú qué piensas, Ryo? – Le preguntó Shingo a un Ryo
Nishikido que parecía estar en cualquier lugar menos en ese.
- ¿Eh? – Dijo el aludido -. Lo siento, no te oí.
- Ryo… Es la cuarta vez que te hacemos un llamado de
atención. Debes estar más atento, esto es lo que se venderá para el concierto.
- Realmente lo siento. ¿Podemos tomarnos un descanso?
Shingo suspiró.
- No veo cuál sea el problema – Dijo Yu -. Tomémonos un
descanso de quince minutos.
El grupo se levantó de las sillas y salieron de la sala
de reuniones, quedando solos Ryo y Tadayoshi.
- ¿Qué te sucede?
- Nada – Respondió Ryo, suspiro por medio, levantándose
él también y saliendo del lugar, al igual que el resto de sus compañeros.
Takahisa esperaba a su compañero de dueto escuchando a
través de su reproductor musical una canción de Tegomass. No se percató de su
entrada, al estar jugando con el aparato por lo cual, cuando este lo abrazó, se
asustó, pegando un salto.
- Me asustaste…
- Lo siento – Se disculpó Yuya, sentándose a su lado.
- Te veo feliz…
- Lo estoy – Dijo, estirando sus brazos.
- ¿Y se puede saber por qué?
- Me besó, Massu.
- ¿Quién?
- ¿Quién más va a ser? - Preguntó el rubio entre risas -.
¡Ryo!
- Ahhhh… Ah…
- Ayer le pregunté a Ikuta-san qué podía hacer para
hacerlo cambiar de opinión… Le dije que estaba distante conmigo…
- ¿Lo consultaste con… Ikuta…? – Preguntó Takahisa,
tragando saliva en seco.
- Sí – Respondió Yuya, mirándolo -. Tú no estás en la
sala de filmación y necesitaba preguntárselo a alguien.
- ¿Y qué te dijo?
- Que le hiciera una cena, que creara un ambiente
romántico. Pero, ¿sabes una cosa? No sé si es por el hecho de que son amigos o
qué, aunque… quizás tengan gustos parecidos.
- ¿A qué te refieres?
- Es que… cuando llegué al departamento, Ryo-chan ya
había hecho la cena y fue casi del mismo modo en que Ikuta-san me lo dijo –
Sonrió -. ¿No crees que haya sido coincidencia?
- Supongo – Dijo Takahisa.
- Fue hermoso… cuando lo besé. Pero… No creo haber tenido
esa sensación antes…
- Recuerdo el parque de diversiones al que fuimos en
nuestra primera cita, pero no—
- ¿Qué? – Yuya lo miró -. ¿Qué dijiste?
- Que recuerdo el parque de diversiones al que fuimos
nuestra primera cita… ¿Qué sucede con eso? No me digas que no lo recuerdas,
Massu. Estuve una semana entera diciendo que estaba feliz por esa cita.
- Lo… lo sé, pero… Tengo que ir al baño - Takahisa se
levantó, abrió la puerta para salir de la sala, pero la notar que no llevaba
consigo su teléfono celular, se volvió y revolvió su bolso hasta dar con él -.
Ya regreso.
Dando largas zancadas, Takahisa se alejó un poco del
lugar donde estaba Yuya, giró sobre sus talones y apoyó sus manos sobre el
barandal frente a los ventanales. Abrió su celular y marcó un número.
- “¿Qué sucede?”
- Es insoportable.
- “¿Qué cosa?”
- Todo esto – Suspiró, cerrando los ojos con fuerza -. No
debería importarme, lo sé, pero… De alguna forma, ya me era usual que Tegoshi
llegara y me hablara más de ti que de él mismo.
- “Mentira,
extrañas pelear conmigo, que es diferente.”
- También… Quizás – Tenía que decirle algo más, pero no
se atrevía a hacerlo, principalmente porque suponía cuál sería su reacción -.
Ikuta…
- “¿Qué?”
- Anoche… Es decir, ayer… ¿Le dijiste a Ryo que le
hiciera una cena romántica a Tegoshi?
- “Ah… Te lo dijo
Yuya, ¿no?”
- Sí…
- “Sí, yo se lo
dije.”
- ¿Y también le dijiste que…?
- “Que lo besara.
Sí.”
- ¿Por qué?
- “Tú también lo
viste. Ese rostro de impotencia en Yuya.”
- Sí, pero…
- “Tengo la certeza
de que esto se terminará pronto. Déjame creer eso, ¿sí? No creas que… fue fácil
para mí darle permiso a Ryo para que lo besara. Si te tengo que ser sincero, no
quiero ni verlos juntos. Por eso también estoy intentando estar lo más posible
lejos de la agencia. No lo soportaría.”
- Entonces…, ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué le dijiste a
Ryo que lo besara?
- “Porque Yuya así
lo deseaba. Y aún en esta situación, yo sigo atado a él. Tú nunca lo
entenderías, porque hasta ahora no has conocido a nadie que te hiciera sentir
lo que Yuya me hace sentir a mí cada vez que lo veo.”
- ¿Quién te dijo eso?
- “Créeme, Masuda,
que conozco más de ti que tú mismo”, dijo Toma, entre risas.
- Disculpa – Una mano se posó sobre el hombro de
Takahisa, interrumpiendo la llamada. Los ojos del pelirrojo se abrieron como platos
al ver la persona que le había llamado la atención -. Recién dijiste que…
¿Ryo-chan besó a Tegoshi-kun? – Preguntó Tadayoshi.
Takahisa tragó en seco. Si Tadayoshi llegaba a reaccionar
del mismo modo en que Ryo lo haría en una situación familiar… Su viejo
compañero de grupo estaba perdido.
- Ehh… ¿Yo dije eso? Disculpa, te llamo luego – Le dijo
rápidamente a Toma, antes de cortar la llamada bruscamente.
- Sí, lo dijiste hace un rato – Dijo Tadayoshi, con
fingida calma -. ¿Y bien? ¿Lo besó o no?
- Eso… Fue sólo…
- Masuda-kun – Lo llamó el muchacho -. Por favor, dime la
verdad – Le ordenó.
- Mira… Esto… Es por el bien de Tegoshi. Todo estamos
seguros de que se va a recuperar tarde o temprano y—
- ¿Massu? – Lo llamó Yuya, asustándolo.
- Tegoshi… Me asustaste… de nuevo – Dijo el muchacho,
sintiendo con la palma de su mano los agitados latidos de su corazón.
- ¿Ya fuiste al baño?
- Eh… Sí…
- ¿Masuda-kun, vas a responderme? ¿O prefieres que…?
- ¡No, no, no, no, no! No hace falta – El muchacho
suspiró, tardando lo más que pudo en responderle -. Sí. La respuesta es sí.
Pensó que iba a golpearlo antes de ir a regañar a Ryo,
pero al abrir uno de sus ojos y luego el otro, lo vio tranquilo, o al menos,
así parecía estar.
- ¿Lo ves? Que no es tan difícil dar una respuesta.
Gracias, nos vemos.
Sin decir nada más, Tadayoshi se fue, dirigiéndose a la
sala de reunión donde los quince minutos de descanso ya habían pasado.
- ¿Qué le tenías que responder, Massu?
- ¿¿Eh??
- ¿Qué le tenías que responder a Okura-san? – Sentía que
con esa mirada Yuya estaba leyendo su mente, por lo que desvió su vista, antes
de pensar en una respuesta rápida.
- ¡Gyozas! Me pidió que le escribiera la receta de mis
gyozas.
- ¿Gyozas? ¿Para qué?
- Ah… Para él. Probó una que traje un día para el
almuerzo y le gustó – Le respondió, empujándolo a la sala de donde ambos habían
salido.
- Ah… ¿Puedes dejar de empujarme? – Le pidió el rubio,
riendo.
- Entonces, camina.
La puerta de la sala se abrió de un golpe, alertando a
los que se encontraban dentro.
- Tacchon – Lo siguió Shota con la mirada.
- ¿Nos disculpan un momento? – Pidió Tadayoshi, sacando a
Ryo del lugar arrastrándolo del brazo, tirando la silla donde él estaba sentado
mientras se lo llevaba, cerrando la puerta de nuevo de un golpe.
- Esto es por… Tegoshi-kun, ¿no? – Preguntó Ryuhei,
aunque la verdad era que todos sabían cuál era la respuesta.
- ¿Qué te pasa, Okura?
Lo que recibió por respuesta por un duro puñetazo en la
mejilla. Ryo se tocó la comisura y vio sangre en sus yemas. Escupió un poco y
lo miró con el ceño fruncido, esperando una explicación de su parte.
- Eso es por haberlo besado. Imbécil.
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