En realidad... Esto iba a ser un IkuTego, pero apareció Ryo en una fancam de Dye D, y me pudo más que Toma xDU
Así que bueno... No me babeen el teclado D: (?)
Enjoy~ ♥
Título: Dancin' in the secretPairing: Nishikido Ryo x Tegoshi Yuya
Resumen: Después del Countdown, todo puede pasar. Sobre todo dentro del Tokyo Dome, sin gente por los alrededores...
Las sesiones de fotografías para las shops de Año Nuevo
habían llegado a su fin, aún así, no se les permitía regresar a su casa ni
mucho menos, ya que a partir de las once menos cuarto empezaría el tan ansiado
Johnny’s Countdown. Estar todo el día allí iba a destrozarle el cerebro. Peor
aún, no sería capaz de verlo. Bufó, colgando la chalina a cuadros en su
respectivo perchero antes de tomar un sorbo del café que estaba sobre la
pequeña mesa redonda en torno a la cual estaba sentado segundos antes con sus
compañeros de banda.
Tras ser llamado por un miembro del staff, salió del
cuarto para hallarse casi en medio de una peatonal en pleno centro de Tokio. Sonrió,
caminando con pasos acotados, viendo cómo los backdancers corrían de un lado a otro para apresurar su llegada al
escenario. Sin darse cuenta, chocó con una persona, que lo agarró de la cintura
para que se cayera al suelo.
- Perdón – Le dijo Yuya, girándose para mirar a su ex
compañero de banda -. Ryo-chan…
A su lado, pasó el resto de Kanjani∞,
a quienes dedicó una reverencia.
- ¿Vas a soltarme o piensas tenerme así por mucho tiempo?
– Preguntó Yuya, sonriendo.
El morocho atinó a acercar apenas su nariz, rozando su
cuello para aspirar el perfume que llevaba.
- Qué rico – Le susurró, sonriendo al ver sus ojos
abiertos como platos. Acercó sus labios a los suyos, dirigiéndole una mirada
llena de lujuria -. Hola, Tego – Besó apenas la comisura de sus labios, sin
dejar de mirarlo a los ojos, quedándose a milímetros de su boca para pasar la
punta de su lengua por el lugar que besó, antes de soltarlo -. Tu lápiz labial
también es rico – Le dijo, guiñándole el ojo, antes de salir corriendo para
reunirse con sus compañeros de banda. El corazón de Yuya pareció escapársele en
ese mismo instante. Al irse Ryo, se dio cuenta de la forma anormal con la que
latía. Aún sorprendido por su accionar, se quedó mirándolo hasta que
desapareció de su vista. Su espalda fue golpeada por alguien, haciéndolo pegar un
salto.
- Ah… Massu…
- ¿Estás bien? – Preguntó el pelirrojo, mientras
Keiichiro y Shigeaki pasaban detrás suyo.
- Vamos, Tegoshi, ya está por empezar – Dijo el nuevo
líder de NEWS.
- S… Sí – Dijo el rubio, siguiéndolos.
El concierto había pasado sin demasiado contratiempos,
pero fuera de las reuniones que todos organizaban para festejar la llegada de
un nuevo año, Yuya estaba muy cansado. Muy por el contrario de Ryo, que sí
había salido con sus compañeros de banda y, siendo advertido por Takahisa, fue
a buscar al rubio al Tokyo Dome, acompañado de una borrachera que sólo lo hacía
tambalear. Entró al camarín, pasando perfectamente por todos los controles y
personal del lugar, hallando sólo el sonido de la ducha abierta en el cuarto de
baño. Sonrió y cerró la puerta del camarín con llave por si a alguien se le
ocurría entrar. Sigilosamente entró al cuarto de baño, dentro del cual podían
oírse varios gemidos que intentaban ser ahogados por su dueño. Se relamió los
labios al ver la figura de Yuya, de pie al otro lado de la cortina de baño. Podía
apreciar cómo, agarrándose de la húmeda pared de azulejos, masturbaba su
miembro. Sin hacer el mínimo sonido, Ryo se desvistió y entró a la ducha, apreciando
la espalda de Yuya. Posó su mano sobre la suya, acariciándolo más rápido,
mientras apoyaba su cuerpo encima del suyo y su cabeza a su lado, sintiendo el agua
de la ducha cayendo sobre él. Su mano se entrelazó a aquella que descansaba
sobre los azulejos y sólo le dedicó una risa triunfal.
- ¿Tan caliente te dejé? – Le susurró, recibiendo por respuesta
gemidos en respuesta a sus caricias -. Mi lindo rubio.
Miles de gemidos de placer se desprendieron de la
garganta de Yuya. Ryo sentía que si los ángeles tenían sexo, aquellos serían
sus gemidos. Su sonido era tan angelical que por el contrario de dejarlo, se
deseaba seguir hasta convertirlos en gritos.
Lamió su cuello, besándolo detrás de su oreja, sintiendo
cómo el cuerpo debajo suyo se estremecía. Con una mano abrió apenas los glúteos
de Yuya para rozar su entrada con la punta de su ya erecto miembro, volviendo a
posar la misma sobre sus tetillas para retorcerla sólo para generar un par de
gritos guturales por parte de Yuya.
- Ahh… Ryo-chan, malo – Se quejó.
- ¿Malo? Te estoy masturbando y aún así me decís malo – Susurró
sobre su oído, besándolo luego -. ¿Puedes sentirlo, Tegoshi? ¿Puedes sentir mi
hinchado miembro rozando tu entrada? – Preguntó, sensualmente, apreciando de
reojo el rubor en las mejillas del rubio. Sonrió por ello, porque sabía que sus
palabras, lo excitaban y a la vez, lo avergonzaba aquello, excitarse sólo por
escucharlo decir esas cosas. Acercó su mano a sus labios y gimió sobre su oído
-. Lámelos…
Sin deseos de ir contra sus órdenes, asintió con la
cabeza, agarrando su mano entre las suyas para empezar a lamer su dedo índice,
recorriéndolo con la lengua una y otra vez, introduciéndolo entre sus labios
para succionarlo, volviendo loco de placer a Ryo. Fue el morocho quien obligó a
que juntara su dedo medio con aquel que estaba siendo succionado, cerrando los
ojos con fuerza para engañar de alguna manera a su mente y hacerla pensar que lo
que Yuya saboreaba era su propio miembro. Los movimientos sobre la virilidad del
rubio se habían vuelto salvajes, siendo sus gemidos acallados tan sólo por
aquello que le había hecho hacer el morocho, quien sonreía, al ver cómo Yuya
hacía sus muslos hacía atrás, buscando la virilidad del morocho. A tan corta
distancia de su cuerpo, Ryo sintió cómo el cuerpo debajo suyo se tensionó,
oyendo el compás de su respiración. Centró uno de sus dedos sobre su glande, ocasionando
que pegara un grito de placer.
- ¡¡Ahhh!! ¡No! ¡Ryo! ¡Yo…!
- Lo sé – Susurró, mordiendo su cuello, volviendo a
masturbarlo con velocidad. El cuerpo de Yuya se irguió, apoyándose contra el de
Ryo, sin dejar de ser masturbado mientras el morocho depositaba varios besos
sobre su hombro, mirando de reojo sus reacciones. El cuerpo de Yuya tembló. Al mismo
tiempo que Ryo lo dejaba correrse, estaba siendo penetrado, lanzando el rubio
un sonoro grito de placer que le desgarró la garganta. Su cuerpo volvió a
encorvarse, siendo embestido por Ryo, tragando saliva con dificultar para
volver a gemir -. ¿Qué… se siente…? ¿Acabar al... mismo tiempo que te penetran…?
El rubio intentaba agarrarse de los azulejos, pero no
había manera, en un momento, sus manos resbalaban por lo que debía volver a
subirlas. Fueron las manos de Ryo entrelazadas a las suyas la que le
permitieron tener un poco de sostén.
- Ry… Ryo…
- Tegoshi – Gemía el morocho, perdido, buscando enterrarse
en el cuerpo de Yuya, besando su nuca, lamiendo su espalda, dejándole incontables
marcas que eran bien recibidas por el rubio. Ahora los roles se habían
intercambiado y era Yuya quien manejaba el sexo de Ryo, contrayendo y dilatando
su interior para su propio placer y el de Ryo. Aún así, poco le molestaba al
morocho, en ningún momento se quejó, es más, cada vez que Yuya se contraía, lo
embestía con más fuerza -. Deja de hacer… eso…
- ¿Por qué…? Si te gusta – Le sonrió el rubio.
- Sádico…
- Ese… ¿No serías tú…? Ahhh – Le dijo, con un tono
infantil.
- Supongo – Jadeó -… Agradece que no te… estoy pegando…
- Eso sí que no… me hubiera gustado…
- Lo sé – Gimió, besando su cuello, apoyando su mentón
sobre su espalda -. Por eso… Mhh… No lo hice… ¡Ngh!
Apretando las manos entrelazadas de Yuya a las suyas, Ryo
sintió una corriente recorrerle la espalda, aumentando el ritmo de sus estocadas,
si es que podía ir más fuerte.
- Ahh… Ryo…
Gimiendo, sintiendo cómo su miembro se hinchaba en el interior
de Yuya, se corrió en su interior, lanzando un último grito de placer. Se quedaron
unos pocos minutos tomando aire en esa incómoda posición.
- Se te va a… quebrar la espalda – Bromeó el morocho,
dándole un sonoro beso sobre el omóplato, antes de quitar su miembro de su
interior.
Yuya se incorporó, riendo ante las cosquillas que le
generaba su espalda siendo acariciada por Ryo, para girarse luego y atraerlo
hacia él con una mano sobre su cintura para besar sus labios suavemente, siendo
Ryo quien lo acorraló contra la pared, entre risas y puso más pasión al mismo, buscando
su lengua desesperadamente para entrelazarla a la suya, gimiendo al soltarse
del agarre y sonreírle. Besó con ternura su frente.
- Te amo, Ryo-chan – Le dijo, con tono infantil.
- No me digas eso en ese tono.
- ¿Por qué? – Le preguntó, incrédulo.
- Voy a sentir que tengo sexo con un niño.
Yuya estalló en risas, abrazándolo, besando su rostro
incontables veces.
- Pero no lo soy – Aclaró -. Cuanto mucho – Susurró sobre
su oído -… Puedo ser una mascota obedeciendo a su dueño – Sonrió -. ¿Y bien?
¿Estás listo para una segunda ronda? – Le preguntó, guiñándole un ojo.
- Todas las que quieras, Tegonyan – Jadeó Ryo, besándolo
luego.
ME ENCANTO ESTE TAMBIEN!!! O_O Lo leí en el 1 jajajaja XD
ResponderEliminarMe imaginé a la perfección cada gesto de maldito que hacía Ryo, y cada cara dmfcklasdmfklsmda de Tego jajaja
Lo amé!!!
Gracias x3
EliminarEs que es fácil imaginarse a estos dos en esa situación, sus expresiones, quiero decir ._.
No sé que tienen *cofapartedequesepartansoloscof* que una puede imaginarse con facilidad sus expresiones xD
Gracias por leer :3
SIIIIIIIII, de verdad es muy fácil imaginarlos nkjnjkbjhbjhbjhjnbjkbnkjnkjn
EliminarDe nadaaaaa!!!! Segui escribiendoo ^^
Ahora que finalmente te pusiste a leer mis fics, CON GUSTO *-*
EliminarxDDDDD
SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! Tarde pero seguro :$
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