Título: Regalo de Reyes
Pairing: Kato Kazuki x Nishikido Ryo x Tegoshi Yuya x Ikuta Toma
Cantidad de palabras: 2555
Resumen: ¿Qué sucede cuando los tres Reyes Magos terminan siendo conocidos tuyos, y, para colmo, dicen que no van a traerte lo que les pediste?
Regalo de Reyes
Como todos los años, cada 6 de Enero, Yuya dejaba el
agua, un poco de pasto y un par de zapatillas viejas frente al árbol de Navidad
armado el día 8 del mes anterior. Tras haberlo hecho, se quedó unos momentos de
pie frente al mismo, de brazos cruzados, mientras un sobre asomaba de entre ellos.
Sonrió, a la edad de 24 años no podía creer lo que estaba
haciendo, pero aún así lo hacía, seguía escribiéndoles a aquellos tres seres
denominados como los Reyes Magos, que a las 0:00 horas irían en busca del agua
y la comida para sus camellos y de las zapatillas que serviría como intercambio
por su regalo. Todos los años lo había hecho y todos los años recibía
respuesta. Volvió a sonreír, antes de dejar los sobres a los pies del árbol.
Segundos más tarde, una fuerte ventisca abrió las ventanas del departamento de
par en par, ocasionando que el sonido de unas campanas ingresara al mismo,
marcando el comienzo de un nuevo día.
El timbre lo hizo abrir la puerta, dejando entrar a tres
sujetos. Uno de ellos cargaba con una bolsa vieja de tela, vestido de manera
informal. El otro, quizás el más elegante de los tres, estaba vestido con un
sobretodo blanco, haciendo juego con sus pantalones, siendo lo único
contrastante la larga chalina negra que rodeaba su cuello y las botas hasta un
poco más debajo de las rodillas, del mismo color. Un tercer sujeto entró,
cerrando la puerta a su paso, siendo él el más desaliñado de los tres,
vistiendo una remera básica, unos pantalones de jean y unas zapatillas de lona,
gastadas. Yuya no salía de su asombro, no sólo por su apariencia, sino porque
los tres eran sumamente familiares para él.
- ¿Qué hacen aquí? – Preguntó.
- ¿Cómo que qué hacemos? – Preguntó el último sujeto que
entró, con acento de la zona de Kansai, sentándose bajo el árbol navideño,
bebiendo el contenido del bowl.
- Somos los Reyes Magos – Dijo el segundo sujeto.
- Oye, Toma, dame la carta – Le dijo Ryo, sentado bajo el
árbol, lanzando el bowl contra el suelo -. Tegoshi… Esto es agua.
- Se supone que es para los camellos – Dijo el rubio ante
la queja.
- Vinimos en el auto de Kazuki-san – Le dijo Toma,
acomodando la bolsa vieja sobre su hombro, dándole la carta a Ryo, quien abrió
el sobre y empezó a leer en voz alta.
- Queridos Reyes… Ahhhh… Ni que fueras un niño.
- Ryo – Kazuki le hizo un ademán con la mano para que le
entregara la carta, por lo que el morocho, haciéndole caso, se levantó y se
acercó a él, abrazando su cintura por detrás -. Sí, sí.
Kazuki leyó en silencio la carta, mientras su cuello
recibía besos por parte de Ryo y su cuerpo, por debajo de sus prendas,
caricias, sin inmutarse siquiera un poco. Yuya pestañó varias veces, sin llegar
a comprender del todo la situación en la que estaba, volvió su vista a Toma,
quien buscaba algo dentro de su bolsa, sin poder dar con aquello.
- Lo siento – Dijo Kazuki, ocasionando que Yuya lo mirara
-. No tenemos nada de esto que pides.
El morocho lanzó la carta al aire y con chasquear un dedo
la misma se prendió fuego, desapareciendo ante la vista de todos.
- ¿Tan difícil es conseguir una remera del Barcelona
autografiada por Messi?
- Hay un pequeño problema – Dijo Toma, con la cabeza
metida en la bolsa, hecho un ovillo de cara al suelo.
- Nosotros somos fanáticos del Real Madrid – Dijo Ryo,
sin dejar de tocar el cuerpo de Kazuki, quien lo tocaba por detrás.
- ¿¿Ehh??
Toma sacó su cabeza de la bolsa y miró a Kazuki y a Ryo.
- ¿Ya es hora? – Preguntó, sacando el reloj de bolsillo
que colgaba de su cinturón y descansaba dentro de uno de los dos pequeños
bolsillos de su chaqueta.
- Ya lo es – Dijo Kazuki, sintiendo que Ryo se estaba
volviendo incontrolable detrás suyo, mientras su mano se colaba por su ya
desabrochado pantalón.
Toma se levantó y se acercó a Yuya, tomando sus muñecas
por detrás para hacerlo agachar y caer el suelo sobre sus rodillas, quedando
con las piernas abiertas.
Podía sentir sobre su cuello la respiración de Toma, sus
manos colándose por debajo de su camisa para apretar sus tetillas, haciéndolo
lanzar varios gemidos.
- T… Toma… ¿Qué…?
- Shhh – Le susurró, mordiéndole el lóbulo de su oreja
para contornearlo con su lengua, mientras acariciaba sus glúteos con su otra
mano libre y su entrepierna -. Ahhh… Yuya…
Kazuki ahogaba sus gemidos mordiéndose infinitas veces el
labio inferior mientras su virilidad estaba siendo masturbada por la mano de
Ryo. Sus pantalones y su ropa interior estaban sobre el suelo, pero el resto de
la ropa seguía vistiéndolo, generándole más calor. Su cuello estaba siendo
atacado por la misma persona que lo acariciaba, por la misma persona que, al
igual que él, estaba con los pantalones bajos, masturbándose con la fricción
que le generaba el rozar hacia arriba y hacia abajo los glúteos del mayor.
- No sé cuánto más pueda aguantar – Susurró Ryo, con la
voz ronca, lamiéndole el cuello.
- Desvístelo, Toma – Ordenó Kazuki, no muy lejos de estar
fuera de sí, acariciando los cabellos de Ryo, quien mordía su hombro para
acallar sus propios gemidos. El aludido levantó la vista para mirarlo apenas de
reojo, mientras estaba literalmente encima de Yuya. Adentrando su mano en la
bolsa que había estado cargando hasta ese momento, sacó una cuerda, con la que
ató las muñecas del rubio, luego de despojarlo de su camisa, para poder
terminar de desvestirlo con facilidad.
- Mhh… Yuya – Jadeó sobre su oído, masturbándolo con
rapidez, recibiendo sus oídos unos melodiosos gemidos de placer en respuesta a
sus acciones.
Kazuki hizo que Ryo lo soltara, quien se quedó de pie,
desnudo, masturbándose mientras veía cómo el mayor se desvestía para acercarse
a él y besarlo apasionadamente, estando ahora él a sus espaldas tras haberlo
apoyado contra la fría pared, quitando su mano de su miembro para ahora ser él
quien lo masturbara.
- ¿Te gusta, Ryo? – Le gimió al oído, rozando su entrada
con su miembro, mientras mordía su cuello y retorcía sus tetillas.
- ¡Ahhh! Sí… Sí… Me encanta… Mhhh – Hizo su pelvis hacia
atrás, pero Kazuki lo agarró para conducirlo frente a Yuya.
Con su mano libre, Toma levantó la cabeza de Yuya
jalándolo de sus cabellos, mientras que con la mano que se hallaba
masturbándolo, apretó con fuerza su glande, obligándolo a que abriera su boca
para recibir el miembro de Ryo.
- Feliz día de Reyes…, Yuya – Le susurró Toma al oído,
antes de ingresar la punta de su miembro en su interior, ocasionando que dos
gruesas lágrimas cayeran de sus ojos, mientras su cabeza era manejada por la
mano de Ryo, guiando un macabro compás para satisfacerse a él mismo. Detrás
suyo, Kazuki recorría la extensión de su espalda con sus labios, dejando
visibles chupones, mientras que con sus manos, recorría el cuerpo de Ryo por
delante, retorciendo sus tetillas, haciéndolo gritar. Sus besos llegaron hasta
sus muslos, mordiéndolos hasta el punto de dejarle notorias marcas de sus
dientes. Su lengua rozó su entrada. Kazuki pudo ver cómo la piel de Ryo se
erizaba por aquel mínimo contacto, ocasionando su risa. Detuvo sus acciones
para ver a Yuya, asomando su cabeza apenas por uno de sus flancos. Acarició su
mejilla con el dorso de su mano.
- Pobre, Tegoshi-kun – Susurró, haciendo puchero, pero su
mano fue atrapada por Toma, quien le clavó una mirada asesina.
- No lo toques.
- ¿Celoso? – Le preguntó el mayor, haciendo que soltara
su agarre bruscamente.
- Claro que no – Le respondió, sin quitar su mirada de
encima suyo, adentrándose más en el interior del rubio, sin dejar de
masturbarlo -. Porque Yuya… ¡Ngh! Me pertenece… Ahhh…
Imitando sus movimientos sobre el miembro del rubio, Toma
empezó a moverse en su interior, acariciando su espalda, enredando su mano
entre sus cabellos de a ratos, sintiendo la estrechez de su interior, sin dejar
de gemir.
Por su parte, Yuya sentía que su cuerpo estaba a punto de
partirse al medio. Aunque su miembro estaba recibiendo las rápidas y a la vez
crueles caricias por parte de Toma, siendo la totalidad de su cuerpo estimulado
por la misma persona, su boca recibía la virilidad erecta de Ryo, sintiendo
placer al tenerlo en su interior, al rodearlo con su lengua una y otra vez,
aunque fuera él quien le marcara el movimiento. Kazuki se sentó en el suelo
casi dubitativo y se detuvo a ver la escena. Los tres estaban recibiendo
placer, pero no había nada para él. Se acercó a Toma, quien lo miró como una
fiera al estar cerca de Yuya, pero el morocho no hizo más que mirarlo, percatándose
de la celosa manera en que lo estaba mirando Ryo. Lanzó una risa por ello y
besó las facciones de Toma, quien no detuvo sus acciones sobre el cuerpo de
Yuya, ni por un momento. Es más, una de las manos de Kazuki se concentró en
acariciar la hombría del rubio, junto con la mano de Toma, mientras que con la
otra acariciaba insistentemente los muslos del mismo.
- ¿Qué? ¿No te gusta que lo bese? – Le preguntó a Ryo,
sin siquiera mirarlo, sabiendo de antemano la respuesta para terminar
agarrándolo de la nuca para besarlo, adentrando su lengua a su boca y poder así
entrelazarla a la suya, mientras el ritmo que Ryo marcaba para Yuya se volvía
cada vez más violento y placentero. Kazuki soltó los labios de Toma,
mordiéndolos mientras gemía, mirando a Ryo directamente a los ojos -. Cálmate,
o vas a terminar clavándosela en la tráquea – Le dijo, entre risas, para luego
levantarse y acariciar el torso de Ryo, apoyando todo su cuerpo contra el suyo,
dándole pequeños besos sobre su cuello y hombros -. No importa las personas que
bese, soy solo tuyo – Le susurró, adentrándose en su interior, sintiendo las
paredes del interior de Ryo oprimiendo su virilidad -. ¿Estás estrecho? Eso es
imposible – Dándole tiempo tan solo a lanzar un corto gemido, Kazuki lo penetró
de una estocada, tomando aire luego al sentir tan estrecho su interior -.
¿Acaso Tegoshi-kun no lo hace bien con la boca?
- N… No… Es… Ahhh… Genial… Se siente… Genial - Susurró,
ronco, sintiéndose perdido en medio del placer que aquel acto le generaba -… Al
principio no le gustaba, pero… Creo que le gusta que… Le marque el camino – Su
mirada chocó con la de Yuya, estaba tan o aún más cargada de placer que la suya
-… Eres todo un masoquista Tegoshi… Tienes a… Toma… dándote duro,
masturbándote… Y tienes el tupé de excitarte al succionar mi miembro… Ahhh…
Eres tan lindo… ¡Ngh! Ahh…
Finalmente, Ryo dejó que Kazuki tomara control de su
cuerpo mientras él lo hacía con el de Yuya. Su interior estaba siendo invadido
cruelmente por el miembro de Kazuki, entrando y saliendo apenas del mismo,
tocando su fondo duramente, haciéndolo gritar de placer. Apoyó su cabeza sobre
su hombro, como pudo, buscando sus labios para poder besarlo, para ahogar entre
sus labios sus gritos de placer. Esta vez, los movimientos del miembro de Ryo
eran marcados por el vaivén de Kazuki en su interior, tomando a Yuya
completamente por sorpresa cualquiera de sus acciones.
Toma buscó la apertura casi total de sus piernas,
acariciándolas constantemente, marcándolas con las uñas para reclamar como suyo
cada milímetro de piel perteneciente a Yuya. En aquella posición, no se le
dificultaba demasiado llegar hasta su próstata, sintiendo cómo el cuerpo debajo
suyo se tensionaba al recibir cada estocada, siendo sus ahogados cortados por
el miembro de Ryo que iba y venía dentro de su boca.
- Está por… correrse – Susurró Toma, sin dejar de
masturbarlo.
- Yo… Ahh… también
– Formuló Ryo, entre gemidos.
- Tsk… Qué precoces que son…
- Tú también tienes que… estar por correrte – Dijo Toma,
con la mirada brillosa.
- Tiene… razón…
- Tú tienes la culpa – Declaró Kazuki, penetrándolo con
más fuerza, sin darle tiempo a recuperar el aliento, retorciendo sus tetillas a
modo de castigo -. No puedes estar… sin tener sexo conmigo…
- Es que… ¡Ahh! Me lo haces tan bien – Ronroneó Ryo,
sonriéndole ampliamente.
Yuya cerró sus ojos, sintiendo cómo una corriente
eléctrica le recorría la espalda hasta llegar a su vientre, obligándolo a
correrse sobre la mano de Toma y el suelo.
Sin detener sus acciones, más aún, yendo más rápido, Kazuki
sintió exactamente lo mismo, golpeando el interior de Ryo con fuerza, clavando
sus uñas para correrse en su interior, ahogando sus gemidos al morder su cuello
con fuerza. Su mirada todavía llena de placer fue clavada sobre Toma, quien se
lamía sensualmente la mano que había recibido la descarga de Yuya, diciendo su
nombre entre gemidos.
Sus labios besaron el cuello de Ryo, lanzaron gemidos
sobre sus oídos. Su miembro sintió cómo su cuerpo entero se tensionaba antes de
correrse dentro de la boca de Yuya, obligándolo a tragarse su descarga, la cual
fue aceptada satisfactoriamente. Ryo palmeó su cabeza mientras veía cómo su
semen era tragado por el rubio, siento todavía preso por el miembro de Toma, el
cual seguía moviéndose contra él.
- Buen… chico – Susurró apenas, recuperando el aliento
mientras su cuello era besado por Kazuki.
Su miembro finalmente salió de la boca del rubio, quien
besó su glande, mirándolo a los ojos, lamiéndolo luego para no dejar ni un
rastro de su crimen.
Finalmente, pudieron ser capaces de oír los gemidos de
Yuya, quien a esta altura estaba acostado sobre el suelo, exhausto tanto mental
como físicamente, mientras su cuerpo reaccionaba más que positivamente a las
estocadas de Toma. Kazuki se sentó con Ryo encima suyo, besándolo apasionadamente
mientras sus ojos no se despegaban ni de Toma ni de Yuya, excitándose al verlos
hacer el amor.
Yuya podía sentir cómo el miembro que tanto placer le
estaba dando, se hinchaba entre sus paredes, estrechando él las mismas para
generar más placer para ambos. Impulsado por sus brazos, se levantó apenas para
recibir entre gritos la descarga de Toma en su interior, llenándolo por
completo.
Los pulmones de Yuya buscaban aire a bocanadas y sólo los
labios de Toma podían dárselos.
- Yuya… Yuya…
Abrió sus ojos. Una intensa luz hizo que los cerrara con
fuerza, oyendo una risita para terminar sintiendo un suave beso sobre su
frente. Reconoció su perfume, por lo que sonrió y abrió apenas un ojo. Se
desperezó, hallándose sobre una cama y completamente desnudo, todo lo contrario
a la persona que estaba sentada frente a él.
- Ven aquí – Le susurró, medio dormido.
- Claro que no – Dijo Toma, levantándose aunque Yuya le
estuviera agarrando la manga -. Kazuki-san y Ryo nos esperan – El rubio frunció
el ceño, sin entender el mensaje, por lo que el morocho, volvió a sentarse a su
lado y acarició su cabeza -. Sigues dormido, ¿eh? ¿Acaso lo olvidaste? Hoy
vamos a pasar el día de reyes con ellos. A propósito – Se acercó a él para
besar con dulzura los labios del atónito Yuya -. Feliz día de reyes…, Yuya.
El aludido tragó en seco, sintiendo un sudor frío
recorriéndole la espalda.
O________________O
ResponderEliminarWOW!
me encantó y ya te comenté todo en privado jajajaja
:D
Releídoooo XDDDD
ResponderEliminar(Y)