Este oneshot o lo que sea xD fue escrito como premio para un amigo invisible en un foro de KAT-TUN. Ah... Lo que me costó encontrar qué hacer con esos dos del avatar, pero bueno, esto es lo que salió xD en ese momento, las mariposas de Uepi estaban de moda ;D
Enjoy~ ♥
Título: Butterfly
Pairing: Taguchi Junnosuke x Ueda Tatsuya
Resumen: Dos personas solas en una posada. Aunque ambos no lo saben, son lo más importante para el otro. Quizás, los fuegos artificiales puedan ser capaz de encender este amor.
Nota: Está argentinizado :P por lo tanto, si hay algo que no se entiende, háganmelo saber ^^
Butterfly
Vos fuiste el único que le gustó el detalle
de la mariposa cuando fuimos a filmar el PV de Going. El resto de los chicos no
dejaron de burlarse hasta que terminó la filmación.
- ¿Por qué no lo hacés más ostentoso para No more pain? – dijiste -. Que
parezca que tenés una joya en vez de que sea algo tan plano.
No te das una idea del tiempo que me llevó
pensar en algo para darle forma a aquello que tanto te gustaba. Las risas de
los demás no eran nada comparada a tu sonrisa…
El llegar tan alegre y verte allí, siempre
me hacía verme como idiota. Cada cosa que hacía era para llamar tu atención,
pero siempre te refugiabas en Jin. Él era como tu confidente. A decir verdad,
siempre estuve celoso de no poder estar a tu lado más allá de las cosas que
filmábamos como KAT-TUN, quería compartir más cosas con vos, pero, por algún
motivo, había una barrera entre nosotros, una barrera que no estabas dispuesto
a romper por nada…
Pasaron dos
meses desde que terminó el recital que KAT-TUN hizo durante 2010. Kazuya había
desaparecido casi en forma misteriosa después de que se corriera el rumor de
que había discutido con Johnny.
Por esa
razón, el grupo al que pertenecía empezaba a tomarse unas merecidas vacaciones…
Tatsuya
estaba en su casa, sentado en un sillón color ocre. El living-comedor estaba
decorado en colores blancos, cremas y ocres. Las finas cortinas blancas delante
de la ventana ondeaban ante la casi imperceptible brisa veraniega. Frente suyo
un vaso casi vacío de agua descansaba en medio del vidrio de la mesa ratona, mientras
tenía el tubo telefónico en la mano, sobre su oído.
- “Entonces, ¿qué vas a hacer?” – Preguntó
una voz masculina del otro lado.
- No sé –
Respondió Tatsuya -. No encuentro oportunidad para estar a solas con él, es
como si me evitara.
- “Bueno… Para empezar, nunca fuiste muy
apegado a él…”
- Sí… Es
verdad – Admitió el rubio, en un suspiro, dirigiendo su mirada a las cortinas,
ahora inmóviles -…
- “¿Por qué no lo llevás a las aguas termales?”
- ¿Eh? –
Estaba distraído, por lo que inconscientemente volvió unos segundos atrás,
hasta caer en lo que le habían preguntado -. No estaría mal…
- “Abrieron una nueva posada en la zona
campestre… Lo más seguro es que no haya mucha gente…”
- Tenés muy
buenos informantes – Tosió, a posteriori, haciendo que el sujeto al otro lado,
riera suavemente -…
- “Tatsuya…, que no te pase lo que a mí…” –
Todavía podía oír aquellos gritos desgarradores como si hubiera ocurrido ayer.
Koki, Junnosuke, Yuichi y él los escuchaban desde el camarín, impotentes. Koki,
que había querido intervenir, recibió un duro golpe por parte de uno de los
guardias que custodiaban la puerta de salida -. “Y ni se te ocurra decir que…”
- Sí, sí,
sí, que estás con Kame.
- “Eso” – Dijo, sonriendo -. “Y menos a Taguchi, que puede llegar a
publicarlo en Twitter…”
- Sí, sí,
ya entendí, ya entendí. ¿Terminaste?
- “Yeah…”
- Bueno,
voy a llamar a Taguchi.
- “Suerte con eso.”
- Gracias.
Suerte… Ustedes también…
Se oyó que
al otro lado del tubo telefónico sonreían.
- “Muchas gracias.”
Tatsuya
cortó la llamada. Tomó aire y marcó un número telefónico. Posó el tubo del
teléfono sobre su oreja y esperó. La música en espera sonó una, dos, tres y
cuatro veces, hasta que atendieron. Abrió su boca para decir algo, pero fue
abruptamente interrumpido.
- “¡¡¡HOLA!!!! ¡¡SOY TAGUCHI!! En este momento
no estoy en casa…”
- Ahh… Es
el contestador…
- “…Tu mensaje después del tono. ¡Gracias!”
- Ah… Hola…
Taguchi… Habla Ueda… Eh… Quería preguntarte si… Hay una nueva posada con aguas
termales no muy lejos de aquí y quisiera saber si te gustaría ir… conmigo…Ehm… Bueno… Espero tu llamado…
En casa de Junnosuke, se escucharon
desesperados ruidos de llaves, aperturas de puertas y lanzamientos de bolsas de
supermercado para dar con la llamada telefónica, pero cuando se acercó el
teléfono, Tatsuya ya había cortado.
- Aguas
termales, ¿eh? – Dijo el dueño de casa, agitado por la corrida que había hecho
desde la puerta de entrada hasta llegar a la habitación donde estaba el
teléfono.
El día era
extremadamente caluroso, por lo que optó por vestirse lo más ligero de ropa
posible. Llevaba una musculosa blanca, una bermuda de jean y una camisa manga
larga, cuadrillé, pero remangada hasta la altura de los codos. Ató su cabello
en una pequeña cola de caballo y tenía unos enormes anteojos de sol. Lo único
que pudo conseguir como medio de transporte fue un jeep que tuvo que alquilar.
No era un modelo nuevo, pero estaba en buenas condiciones. Al menos no le tocó
el color amarillo que vio en el sitio de alquiler. Sonrió al recordar ese
llamativo color.
- Perdón
por llegar tarde… - Tatsuya salió de su ensimismamiento cuando escuchó su voz.
Levantó la cabeza. Frente suyo estaba Junnosuke. Estaba vestido con una remera
blanca y un pantalón de jean, desentonando con una gorra verde y unas
alpargatas algo gastadas. En su mano derecha llevaba una valija y cargaba una
mochila cruzada -. Tuve problemas con el tránsito.
- No te
preocupes. Llegué hace un rato – Señaló el jeep -. Esto es lo único que pude
conseguir.
- Ja, ja.
No importa. Tampoco pretendía viajar en un avión privado – Bromeó el muchacho,
pasando al lado suyo, ocasionando que la fragancia que llevaba fuera fácilmente
interceptada por el olfato de Tatsuya, quien estuvo a punto de tropezarse con
la puerta del jeep por quedarse atontado con el aroma. Junnosuke, quien ya
estaba sentado en el lugar, lo miró sorprendido -. ¿Qué pasó? – Le preguntó, al
borde de la risa.
- Uhmm…
Nada… - Respondió el aludido, cabizbajo, rojo de la vergüenza, mientras se
subía al jeep y encendía el mismo.
Aproximadamente
media hora más tarde, los edificios de la brillante ciudad de Tokio eran
dejados atrás. El paisaje se volvió verde y con un aroma exquisito, que te
invitaba a quedarte allí, al menos descansando al lado de la ruta, por un buen
rato. El mar hacía lo mismo, reflejando los incesantes rayos calientes del sol.
- ¿Cómo
conseguiste el lugar? – Preguntó Junnosuke.
- Me lo
recomendaron – Contestó Tatsuya, seco. Su emisor se lo quedó mirando, pero no
dijo nada. En cambio, apoyó su mano sobre la ventanilla baja del vehículo y,
allí, su cabeza.
- No tienes
ninguna mariposa… - Murmuró.
- ¿Qué?
¿Dijiste algo? – Realmente no lo había oído. En ese mismo momento, una
camioneta había pasado a su lado y había acallado las palabras del muchacho.
- No, nada
importante – Rio el aludido. Tatsuya se lo quedó mirando, pero no dijo nada.
Pocos
minutos más tarde, llegaron a la posada. La misma se encontraba a muy pocos
metros de la costa y, frente a ella se extendía una feria, a lo largo y a lo
ancho del lugar.
- Perdón –
Se disculpó Tatsuya -. No pensé que habría tanta gente.
- ¿Hay
alguna fiesta de algo? – Preguntó Junnosuke, a poco de chocarse sin querer con
un niño que corría casualmente por ahí.
- Inauguraron
hace poco.
- Ah… Ya
veo. No importa mientras que pueda est… podamos… estar tranquilos – Dijo,
sonriendo algo nervioso.
Tatsuya
esbozó una sonrisa y aparcó el vehículo luego de ser guiado por una muchacha en
kimono.
- Síganme,
por favor – Dijo la muchacha, ante lo cual ambos la siguieron. La distancia
desde el estacionamiento hasta la entrada de la posada no era demasiado larga.
Subieron unos pocos escalones de madera y entraron al lugar.
A los pocos
metros de la entrada, una pequeña recepción era atendida por otra persona, una
mujer más grande que la anterior, quien les dedicó una reverencia a los recién
llegados y se fue.
- ¿A nombre
de quién están hecha las reservas? – Preguntó la mujer, abriendo un enorme
libro frente a ella.
- Ueda
Tatsuya – Respondió con voz grave el rubio.
- Ahhh… -
La mujer miró al muchacho -. Venís de parte de Akanishi-san, ¿verdad?
- Sí –
Respondió el aludido.
“Y ahí vamos de nuevo… Jin… Jin… Jin… Lo
único que sabía decir era Jin… Seguro que él estaba por venir en algún momento,
sino, ¿para qué reservar de parte suya? Sabía que cometí un terrible error en
venir…
Hablé con Kame, cuando él se decidió a
llamar, claro. Desde hace semanas que desapareció y la Johnnys está hecha un
desastre. Todo el mundo intenta encontrarlo, pero tampoco pueden hacer pública
su… ¿desaparición? Por lo que KAT-TUN tiene unas merecidas vacaciones, quien
sabe hasta cuando.
Por eso, lo más seguro es que llamen a su «caballito
de batalla» en caso de problemas… A Jin…
Ahí vamos de nuevo, mis celos aparecen de
nuevo…”
- Su
habitación es la primera del segundo piso a su derecha.
- Muchas
gracias – Agradeció Tatsuya. Junnosuke le dedicó una reverencia y ambos
subieron las escaleras que estaban al lado de la recepción.
Abrieron
las delicadas puertas y entraron. Tatsuya se acercó a la ventana, seguido no
mucho tiempo después por su compañero de cuarto. La noche estaba cerca y el
atardecer teñía de un color cálido el mar. En tierra, las luces estaban siendo
encendidas en los puestos de la feria.
- Qué
lindo… - Dijo Tatsuya, apoyando su cabeza sobre sus brazos, y estos, sobre el
barandal del balcón.
- Sí… -
Junnosuke se lo quedó mirando. A medida que el sol bajaba, los iluminados ojos
de Tatsuya se tornaban en los ojos de una presa indefensa que él estaba
dispuesto a devorar. Desvió su vista para no cometer una locura. Tatsuya le
habló, pero debido a sus pensamientos, no lo escuchó.
- Ey, ¿me
estás escuchando? – Preguntó Tatsuya.
- ¿Qué? Ah…
No… Perdón, ¿qué dijiste?
El aludido
sonrió de esa forma tan suya.
- ¿Dónde
tenés la cabeza? Espero que no muy lejos de acá. Preguntaba si quería que
fuéramos a la feria un rato.
- Por mí
está bien.
- Bueno,
vamos entonces.
“Le agradezco a Jin que me haya convencido de
traerte acá. Con este clima de fiesta, espero encontrar la oportunidad de
confesarte lo que siento por vos…, Junno…”
Ambos
bajaron las escaleras, salieron de la posada y se adentraron en la innumerable
cantidad de personas que atestaban los puestos frente al lugar.
Inconscientemente, Tatsuya había tomado a Junnosuke del brazo y así estaban
caminando, hasta que al darse cuenta de ello, lo soltó.
- ¿Qué
pasa? – Preguntó Junnosuke.
- Nada –
Respondió Tatsuya, muy a su pesar, volviéndose para mirarlo y sonreírle. Acto
seguido se fue corriendo hacia un puesto que fue de su interés.
Junnosuke
sonrió y se acercó a un puesto que se encontraba casi vacío. Sus ojos se
abrieron como dos platos cuando encontró un objeto por lo cual podría decirse
que casi estaría dispuesto a matar por él.
- Quiero
esto – Le dijo al vendedor, tomando un colgante entre sus manos.
Tiempo más
tarde, se encontraron y volvieron caminando a la posada. Tatsuya se duchó y le
dijo a la recepcionista que luego de la ducha, ambos iban a descansar, puesto
que tanto el viaje como el tumulto de gente, los había dejado exhaustos. La
mujer se encargó de que nadie los molestara hasta el día siguiente.
Junnosuke
estaba sentado en medio de la habitación. Ambos futones estaban ya armados y
dispuestos uno al lado del otro, sobre el suelo. Él estaba sentado en medio de
ambos, observando lo que había comprado.
El ruido de
la puerta abriéndose, ocasionó que, sin darse cuenta, escondiera el objeto en
el futon correspondiente a su compañero de cuarto.
- ¡Qué buen
baño! – Dijo el recién llegado, haciendo sonar los huesos de su cuello. Vestía
una yukata color añil, contrastando con la de color blanca que llevaba
Junnosuke. Se sentó en el futon que más cerca tenía, dándole la espalda. Debajo
de la almohada estaba lo que el morocho había comprado -. ¿Vas a dormir ahí?
- No, vos
vas a dormir acá – Respondió el aludido, seriamente.
- No, no, vos
vas a dormir ahí – Dijo Tatsuya, creyendo que estaba bromeando, con una sonrisa
pícara en el rostro.
- Hablo en
serio.
- Yo
también – Tatsuya se tiró de espalda en el futon, mirando a Junnosuke. La
yukata semi-abierta dejaba al descubierto su pecho.
Sin saber
la razón, Junno posó sus manos a ambos lados del cuerpo de Tatsuya, se acercó
lentamente y posó sus labios sobre los suyos.
“¿¿¿Eeeeeeehhhhhhhhhhh??? ¿Qué está pasando?
¿El mundo se volvió loco? ¿Estoy soñando? Si es así, ¡avisen que no pienso
despertar nunca! Por fin… Al fin… Mi sueño está hecho.”
Sus labios
eran uno. Sus sentimientos eran uno. Ellos deseaban del mismo modo ser uno.
Se
separaban momentáneamente para tomar aire, pero no podían dejar de besarse.
Tatsuya llevó ambas manos sobre la nuca de Junnosuke, atrayéndolo más hacia él,
haciendo que aquellos besos sean de los más profundos. Sus lenguas se buscaban
salvajemente, peleando del mismo modo. Unos cuantos gemidos eran lanzados al
aire como una melodía exquisita para los oídos de ambos. Junnosuke bajó sus
manos para abrir completamente la yukata
de Tatsuya.
- N… No…
Taguchi… - Pudo susurrar entre suspiros el rubio, mientras una de sus manos
bajaba para detener a su compañero.
- Shhhh… -
Depositó un suave beso sobre sus labios -. Relajate…
Tomando
aire a grandes bocanadas, Tatsuya asintió, con las mejillas rojas por la
excitación.
Junnosuke
coló su mano por dentro de la ropa interior de su acompañante y empezó a
acariciar su miembro.
A los pocos
segundos, Tatsuya empezó a lanzar suaves gemidos ante las caricias recibidas.
- Taguchi…
- Susurró.
- Junno…
Decime Junno – Dijo, dándole un suave beso en la frente.
- Jun… no…
Ahhh… ¡Ahh…!
Junno se
percató de que no sólo él estaba eréctil, por lo que empezó a manejar con más
fuerza el miembro de Tatsuya, despojándose el rubio de la molesta prenda.
Lentamente,
se levantó y se sentó frente a él. Junnosuke le propinaba suaves besos sobre su
cuello, sobre su hombro, lamiéndolo y mordiéndolo de a ratos.
Los gemidos
de Tatsuya eran silenciosos para la gente que estaba fuera de la posada, ante
los gritos de la gente y el ruido de los fuegos de artificio que,
ocasionalmente, iluminaban el cielo.
Junnosuke
liberó a Tatsuya de tan dulce tortura, lo abrazó de la cintura y besó su nuca.
Su cuerpo estaba transpirado a causa de la excitación que seguía vigente. Con
sus labios trazó un camino a lo largo de su espalda. Cuando se dio cuenta,
Tatsuya estaba acostado boca abajo sobre el futon,
tomando aire a grandes bocanadas.
- Junno… -
La mirada del rubio era la de un indefenso animal que deseaba ser devorado por
un animal.
El aludido
levantó las caderas del rubio y rozó su parte más sensible, ocasionando que volviera
a gemir. Este acto lo hizo sonreír, pero no lo repitió, ya que no quería que se
terminara enojando.
Acariciando
su espalda, besándolo, lo penetró con suavidad. Tatsuya mordía el futon, rompiendo las sábanas con sus
manos.
- Perdón…
Perdoname… - Dulces palabras eran pronunciadas por Junnosuke, ya que no sabía
otra cosa que hacer para calmar aunque sea un poco su dolor.
Cuando
sintió que estaba completamente adentro, empezó a embestir reiteradas veces
hasta escuchar que los gemidos de dolor de Tatsuya se estaban convirtiendo en
gemidos de placer. Las embestidas fueron volviéndose más fuertes y los gemidos
de ambos eran desgarradores.
- Ah…
¡Ahhhhhhhh~~! Ju…Junno… No aguanto más… Ah… - Tatsuya sentía cómo su miembro
estaba a punto de explotar.
- Un poco…
ahhh… más… Tatsuya… - Le pidió el aludido, embistiéndolo más fuerte.
El cuerpo
del rubio se erizó y culminó sobre el futon, al mismo tiempo que Junno lo hacía
en su interior, ocasionando que el último gemido resonara en todo el segundo
piso.
Junno
espero a que Tatsuya se acostara, lo cual le llevó su tiempo, puesto que le
dolía todo el cuerpo.
- No te
acuestes… - Susurró.
- ¿¿Qué?? –
Exclamó el rubio -. ¡Estás mal de la cabeza si pensás si - - !
Las quejas
fueron acalladas por un pertinente beso.
- Dejá de
quejarte, sentate y callate – Susurró Junno, aún más cansado que él.
Como pudo,
Tatsuya se sentó en el futon. Se estremeció cuando sintió que algo frío le
rodeaba el cuello, pero se alivió cuando sintió los brazos de Junnosuke
rodeándolo con una sábana -. ¿Te gusta?
Tatsuya
acercó su mano al cuello y se percató de que había algo. Bajó la cabeza: era un
collar con un dije de una pequeña mariposa.
- Siempre
fuiste como una mariposa para mí – Dijo Junnosuke. El rubio lo miró -. Siempre
te escabulliste de mí.
- Perdón…
si así lo hice… Yo no sabía cómo ibas a reaccionar…Jin me dijo que no
hiciéramos lo mismo que él y Kame…
- Ahhhhhhhhhh…
- Tatsuya cerró sus ojos pesadamente, había roto si promesa con Jin -. Así que
vos sabés adónde está Kame…
- Junno,
¡por favor no le digas nada a…! – Tapándole la boca con ambas manos.
- ¿Cómo me
llamaste?
¿Eh? Junno… ¿Por?
Sin darle
tiempo a quejas, Junnosuke estaba nuevamente sobre Tatsuya, besándole todo el
cuerpo.
- N… ¡¡No!!
¡Junno! ¡¡¡Bastaaaaaaaaaaaa!!!
“- Siempre fuiste como una mariposa para mí. Te
escabullías de mí.
- Eso fue porque nunca pude ser sincero y
decirte que te amaba. No me importaban las opiniones de los demás, sino las
acciones de los demás. Si fueron capaces de separar a Jin y Kame, con nosotros
hubieran hecho lo mismo, estoy seguro.
- Por
eso, vamos a tener que callar lo que nos pasa, para evitar que nos separen.
- Aunque no pueda decírtelo, te amo…
- Aunque frente a los ojos de los otros,
solo seamos amigos…, Tatsuya…, te amo… My amazing butterfly…”.
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ResponderEliminarKyaaa! Junda ** que meravigliaaaa! Lo leí en el viento y es una preciosidad.
ResponderEliminarEl collar es una maravilla * _ *. Yo también quiero un collar de Junno.
Ps Lo siento por mi mal español. Soy italiana y yo no sé bien su idioma.
¡No, no, no! Tu español está bien :3
EliminarMe alegra que te haya gustado ^^ Y que te hayas tomado el trabajo de leerlo cuando está escrito en un idioma tan complicado como lo es el español. Hontou ni arigatou gozaimasu~ m(_ _)m